[LUG.ro] Ginga, debe ser software libre?
Horacio Castellini
horacio9573 en yahoo.com.ar
Lun Abr 9 07:38:35 ART 2012
Para mi página 12, como otros diarios kukarachas (definición que
comparto con el sabio miembro de la lista "arbolito"), tengo la
tendencia de hacer caso omiso a sus notas y las leo para juntar bronca,
pero este artículo se encuadra en el dicho napoleónico "hasta el enemigo
te puede enseñar algo nuevo, pues el enemigo no es el conocimiento",, es
interesante el debate que pueda plantear mas allá del chupa-media
oficialista de la nota... una nota ginga en japones significa "galaxia"
y según tengo entendido, por eso se puso ese nombre, no con respecto al
paso de capoeira ... :)
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@El_ginga es un movimiento básico de la capoeira, danza brasileña, que
pretende engañar al adversario, induciendo un ataque y dándole al
capoeirista la posibilidad de contraatacar con eficiencia. Es así:
Argentina y Brasil estén haciendo sus propios movimiento de ginga por
el control del software que maneja los decodificadores para la
televisión digital. El software de Ginga.ar ya está instalado en el
millón de decodificadores que entregó el gobierno argentino y está a
punto de ser adoptado por Venezuela y otros países de la región. El
controlador Ginga –técnicamente un middelware– permite a la televisión
comportarse de forma interactiva y “conversar” con Internet. Sin
Ginga, la televisión digital es meramente receptora de señal.
Pero no pelean sólo por ganar el combate –por ver quién baila mejor–,
sino que se enfrentan dos modelos culturales. El argentino, impulsado
por el Ministerio de Planificación, fue desarrollado como software
libre, mientras que la versión a la que apuesta la industria brasileña
con O’Globo y Totvs a la cabeza utiliza un componente de Java,
software cerrado propiedad de Oracle. ¿Y qué importa? Importa. ¿Puede
una sola empresa arrogarse el derecho de manejar lo que ocurre entre
el televisor e Internet? Bueno, como poder, puede. Las técnicas
monopólicas inundan el mercado del software desde comienzos de los
años ’90. “Pero además de cuestiones ideológicas por las cuales Ginga
debe ser software libre, es que tiene que ir evolucionando y las
empresas de software o de medios tienen que entenderse con ella.
Tienen que ser capaces de mejorarla y utilizarla, eso con un producto
cerrado es bastante más complejo. Quisimos plantar un umbral de
tecnología. Sentamos una plataforma tecnológica mínima encima de la
cual se puede crecer. La mejor forma para que eso pase es que sea
software libre”, cuenta Gabriel Baum al frente del laboratorio Lifia
de la Universidad Nacional de La Plata y al mando del Ginga.ar.
¿Y qué pasaría si ese software no fuera libre?, se le pregunta a Baum.
“Si no lo fuera, se generarían monopolios inevitablemente. Si la
interactividad pasa a ser algo rentable en televisión, quien domine la
tecnología va a poner las condiciones de mercado para decidir qué se
hace y qué no se hace. Como en todo nacimiento tecnológico, alguien se
adueña de la tecnología y marca el ritmo. Podría apropiarse el Estado
pero no tiene sentido. Esto va a ser parte de la comunicación y no es
menor que se quiera imponer un monopolio en términos de tecnología
para la comunicación”, responde Baum, amagando con la cabeza como
quien baila capoeira.
Las empresas brasileñas en tándem salieron a criticar la decisión del
gobierno argentino de licitar equipos bajo la norma Ginga-NCL
desarrollada en los laboratorios Lifia y TeleMídia (PUC/Rio, Brasil),
donde surgió originalmente el proyecto. La apuesta fuerte de O’Globo,
que maneja el 75 por ciento del negocio de la televisión, es por
controlar el dispositivo regionalmente para ser un competidor global:
con el campeonato mundial y las Olimpíadas en puerta, Brasil estará en
el centro de la escena mediática. Eso llevó a Gabriel Baum del Lifia y
a Luis Fernando Gomes Soares de Telemidia a realizar una declaración
conjunta para desmentir que Ginga.ar se estuviera “saliendo de la
norma”, como declararon directivos de Totvs en foros internacionales.
Del lado del Ginga.ar se espera que una próxima camada de netbooks del
programa Conectar Igualdad sea distribuida con receptores de
televisión digital. El gobierno venezolano está a punto de
implementarla, ya que por ley no pueden usar software privado. Chávez
comprará 300 mil conversores digitales y trece estaciones de
televisión digital de Argentina por un monto de 51 millones de
dólares, llegando inicialmente al 25 por ciento de la población.
También se llevarán contenidos digitales del Bacua (Banco Audiovisual
de Contenidos Universales Argentino) y está por definirse, según Baum,
el desarrollo de una o dos aplicaciones Ginga específicas sobre temas
de gobierno electrónico. El acuerdo terminó de cerrarse en el
megaencuentro Patria Grande Conectada, desarrollado en Tecnópolis la
semana pasada. También Ecuador, Uruguay y Chile han demostrado interés
en la versión argentina y los desarrollos locales siguen avanzando.
Además de La Plata, también están involucrados laboratorios
tecnológicos de Bahía Blanca, Tandil, UTN, San Martín, UBA, 3 de
Febrero y Río Cuarto, entre otras.
GingaJ, la versión desarrollada en Java, le permite a Oracle cobrar
por licencias, “pero eso no es lo peor”, dice Baum. “En Brasil,
después de hacer varias investigaciones académicas, descubrieron que
las condiciones que impone Oracle para el GingaJ son realmente
leoninas. Cualquiera que haga desarrollos sobre GingaJ va a tener que
entregarle el código a Oracle antes de incorporarlo. Gente de Paraíba
que había desarrollado aplicaciones para GingaJ se echaron para atrás
porque empezaron a ver que la letra chica los convertía en
dependientes”, cuenta Baum. La jugada de Topvs, gigante del software
brasileño, es competir mundialmente contra los grandes jugadores como
GoogleTV o AppleTV y apuestan a la comunidad de desarrolladores de
Java unas 140 mil personas en todo el mundo. Pero la alianza de
Oracle, O’Globo y Topvs está apoyada también por la industria
electrónica brasileña, que comenzó a apostar por su propio GingaJ con
el riesgo de no poder exportar sus aparatos electrónicos hacia el
resto de América latina.
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