[LUG.ro] [off topic] Reflexión importante ...

Alejandro Gomez Fernandez lugro@lugro.org.ar
Mon, 31 May 2004 09:50:46 -0300


Disertación de Juan Henriquez en Harvard 
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Gustavo Morejón tuvo la gentileza de remitirme el texto de este 
estupendo discurso de Juan Henriquez en la Universidad de Harvard 
para hablar de la innovación, la genética, el conocimiento y su 
vinculación con el desarrollo. 
 
Henriquez es un científico mexicano que trabaja como docente en 
Harvard y su exposición (a principios de 2003) se tituló: 
 
 
"Los imperios del futuro serán los imperios de la mente" 
 
 
Imagínense que estamos sentados en un café, en una ciudad europea 
como Londres, París, o Madrid. Es 12 de octubre de 1492. Si así fuera, 
no nos daríamos cuenta de que el mundo acaba de cambiar, y lo ha hecho 
de tal manera que afectaría la forma en que todos íbamos a vivir. 
 
Este hecho determinaría lo qué aprenderían nuestros hijos, cambiaría 
el mapa del mundo. Lo curioso de ese cambio es que, inclusive, las muy 
pocas personas que participaron del cambio del 12 de octubre tampoco 
se habían dado cuenta de lo que habían hecho. Ahora, quisiera que 
reflexionaran y entendieran que el 12 de febrero de 2001 también 
cambió el mundo; y apareció el mapa más importante que se haya hecho 
en la historia reciente de la Humanidad. 
 
Es un mapa que lo van a memorizar junto con la fecha- sus nietos, 
bisnietos, tataranietos. Muchos de nosotros todavía no entendemos a 
qué continente llegamos. Tampoco entendemos que hay un nuevo mapa, 
pero que ya no es plano. El mundo ya cambió. Me estoy refiriendo al 
mapa de la secuencia genética del ser humano. Ese mapa, a partir del 
12 de febrero del 2001, cualquiera de ustedes que tenga acceso a una 
computadora y a internet, puede entrar a: www.sciencemag.org  y ver 
de qué estamos hechos. 
 
Ese mapita cambia todo, porque antes de esa fecha no sabíamos. A 
partir de entonces, estamos modificando las bahías de los continentes, 
estamos afinando las penínsulas, estamos poniéndole nombre a muchas 
cosas, estamos empezando a entender que no llegamos a Asia, que 
llegamos a América y que es un continente completamente distinto del 
que pensó que llegaba Colón. 
 
Pero el mundo es muy distinto y déjenme explicarles por qué. Si 
ustedes toman cualquier aparato que usan a diario, un teléfono celular 
por ejemplo, funciona como un alfabeto de dígitos, igual que los 
beepers, las calculadoras, los radios y los CD's. Si ustedes piensan 
lo que hace un micrófono es simplemente transmitir una serie de 
códigos escritos en unos y ceros. Si presiono el botón de una 
computadora y le cambio la pantalla de azul a verde, lo que estoy 
haciendo es tomar ese código, lo corto y lo sustituyo por uno distinto. 
 
Todo lo que hago cuando disco por teléfono celular, cuando uso la 
computadora, cuando transmito una imagen digital es cambiar una línea 
de unos ceros. No es muy complicado y puedo resumir todo lo que hago 
en un CD. Puedo meter fotografías, voz, una canción, un documento y 
cualquiera de esos instrumentos va estar diseñado en unos y ceros. 
 
Si cambio este código, cambio los unos y ceros que hay dentro de un 
CD, cambio sus funciones, lo que hace. Puedo mandar un correo 
electrónico, puedo modificar una tabla de cálculo, puedo cambiar la 
ecuación para fabricar una bomba. De lo que los quiero convencer es 
que una manzana, o una naranja o un plátano o una hoja, o una cabra, 
ahora son discos digitales. Que lo que está dentro (la pulpa de la 
fruta) es sólo el paquete pero lo que está dentro de la semilla es 
un código muy similar a un código digital, sólo que está escrito en 
las cuatro bases que forman el ADN. 
 
Entonces cada código de la doble hélice de ADN, ormado por cuatro 
bases adenina (A), timina (T), citocina (C), y guanina (G), y que 
toda vida, sea humana, de un ratoncito o de un árbol de plátanos, se 
codifica de la misma manera. Yo puedo tomar estos códigos y 
modificarlos. La compañía Dupont, por cómo ejemplo, ya tomó una 
mazorca de maíz, modificó su código genético de tal manera que cuando 
se lo cultiva, en vez de producir algo comestible, produce una fibra 
que es un poliéster que se siente como seda. 
 
Ya estamos cultivando poliéster en maíz. También ya estamos cultivando 
vacunas contra el cólera en árboles de plátano. Se está cultivando 
seda que producía una araña -adentro de la leche de una cabra- y todo 
eso se realiza de la misma manera; es decir, modificando el código 
digital en la electrónica, modificando su código genético. Y eso va a 
ser lo que va a empujar la economía mundial. Pero déjenme ir para 
atrás y comentar y por qué va a pasar eso. Ahora que tenemos el código 
genético completo de los seres humanos y de los ratoncitos, si nos 
ponemos a pensar cuáles son las diferencias entre ellos, resulta que 
la diferencia es relativamente mínima. 
 
Resulta que Clinton tiene 30.000 genes -bueno al día de hoy 26.6888 
(+ - 12.000, porque todavía no está muy claro el mapa)- y que Bush 
también, porque la diferencia entre uno y otro, es 0.001 por ciento. 
Ello se debe a que de los 3.000 millones de letras que tienen adentro 
de cada célula, solamente codifica el tres por ciento. De allí que la 
diferencia real entre un ser humano y otro, aunque parezcan tan 
distintos o aunque se dediquen a la política, es el 0.001 por ciento 
multiplicado por el 3 por ciento. Absolutamente mínima. 
 
Lo sorprendente, es que entre este espécimen (un ratón común) que 
también tiene 30.000 genes y Bill Clinton, George Bush, o ustedes, la 
diferencia es mínima. El 85 por ciento de las letras que tiene un 
ratoncito en su código genético es idéntica a las suyas. La diferencia 
en número de genes entre lo que tiene el ratón y lo que tenemos 
nosotros son 300 genes, sobre un total de 26.588. 
 
Por eso, a veces, de vez en cuando, la gente se parece a sus animales. 
Si no somos tan distintos nosotros de los perros y los gatos y de los 
políticos, la pregunta es por qué -o cómo- nos volvemos la civilización 
dominante?. ¿Por qué estamos en este cuarto jugando con una máquina 
en vez de estar en un árbol comiendo bananas? 
 
La diferencia es nuestra habilidad para usar y transmitir 
conocimientos. 
El hombre de Neanderthal se vuelve una especie en extinción en el 
momento en que el Homo Sapiens empieza a dibujar sobre paredes de las 
cuevas, iniciando así -la transmisión de conocimientos en un alfabeto 
no abstracto, muy difícil de standarizar, no portátil, que difería de 
tribu a tribu y de clan a clan, pero que transmitía suficiente 
información para poderle decir a sus hijos, a sus nietos que "Esta es 
una de las maneras de ver el mundo" y era una manera eficaz de 
transmitir conocimientos. Pasaron unos miles de años y los chinos y 
los japoneses, dominan el mundo durante un par de miles de años. 
 
De las catorce dinastías chinas, doce de ellas duraron más que toda 
la historia de Estados Unidos como país independiente. Esta fue la 
civilización dominante del mundo. Pero tenía alfabeto muy complejo: 
una máquina de escribir en China, tenía un mínimo de 10.000 caracteres 
distintos y era casi del tamaño de una mesa; por lo que se tornaba 
difícil de entender, de aprender, de memorizar y de transmitir. 
 
Sin embargo, fue suficiente para que esta civilización sea la primera 
en tener servicio civil, compás, pólvora, papel, libros y domine el 
mundo durante 2.000 años. Los griegos, los árabes y los europeos, 
siendo un poquito menos imaginativos y listos, inventan un alfabeto 
más sencillo de 22 letras (o dependiendo de los humores de la Real 
Academia Española de 28 o 29 letras). Un alfabeto suficiente para 
transmitir todos los conocimientos chinos, mucho más rápido y con 
mayor certeza y portabilidad. Surge la Biblia de Gutemberg, surgen 
todos los libros y este es libro de la civilización dominante del 
planeta. 
 
¿Porqué los europeos? Porque pueden usar y transmitir conocimientos 
de una manera más eficaz que cualquier otra civilización de ese 
momento y sobrepasan a los chinos. 
 
En la actualidad, la civilización dominante del planeta habla un 
idioma muy sencillo basado en dos letras: el alfabeto digital. Los 
países que hablan el alfabeto digital son los países ricos. Los países 
que no hablan el alfabeto digital, que no codifican, que no venden 
computadoras, teléfonos digitales, programas de entretenimiento 
digital, fotografía digital, son los países que cada día se vuelven 
más pobres. ¿Por qué? Porque en términos netos son analfabetos en el 
idioma que domina la economía del planeta. 
 
Este alfabeto es tan suficientemente eficaz que yo puedo hacer con él 
cosas que no puedo hacer con mi voz. Si yo les canto, ustedes van a 
llegar a sus casas y le van a decir a los suyos "Este cuate cantaba 
así", y van a hacer una imitación que no será lo mismo. Pero si 
ustedes lo graban con unos y ceros pueden transmitir exactamente cómo 
canté y pueden transmitir unos conocimientos que no podrían hacerlo 
con un alfabeto más complicado de 26 letras. 
 
El nuevo alfabeto se ha vuelto tan eficaz que permite transmitir la 
biblioteca más grande del mundo, la del Congreso de los Estados 
Unidos, a través de un único cable de fibra óptica en sólo 1.6 
segundos. El volumen, la cantidad y la eficacia de la transmisión de 
los datos es lo que está manejando la economía mundial. Ese fue el 
19.1 por ciento del crecimiento económico de Estados Unidos el año 
pasado. Ahora viene un nuevo alfabeto, el genético, que será el 
dominante del mundo. Y los pueblos y las civilizaciones que lo 
entiendan y lo hablen; es decir, cuyos niños entiendan ciencia y 
hablen este idioma van a ser los países dominantes del mundo. 
 
No me queda claro cuáles van a ser esas civilizaciones, pero tengo 
claro que una de ellas no va a ser Europa. ¿Qué es lo que le ha 
pasado a Argentina? En 1900 era uno de los países más ricos. Para 
1960 pese a una serie de gobernantes de cuestionable habilidad, 
seguía siéndolo. ¿Por qué?. Porque en ese momento la tercera parte 
de la economía mundial era agricultura, la tercera parte era industria 
y el resto, eran servicios. Y por servicios, entiendan conocimientos: 
no son mozos, ni la gente que hace hamburguesas. Son personas que 
sacan patentes, los consultores, los que hacen seguros, los que hacen 
leyes, investigación tecnológica, los que hacen CD's y programas 
de computación. 
 
Avancemos desde 1960 a 1998. El 4% de la economía mundial es 
agricultura, y no porque la agricultura en términos de volumen o en 
términos numéricos sea menor; sino porque la economía mundial creció 
a tal nivel en otras aspectos que la agricultura parece, 
comparativamente, mucho menor. La industria sigue en el mismo nivel, 
una tercera parte de la economía mundial, y los servicios ahora son 
dos terceras partes del crecimiento mundial. Los servicios se manejan 
en un idioma, el digital. 
 
Esto quiere decir que un joven que no se graduó en la Universidad de 
Harvard, que sale un año antes de lograr su diploma de licenciatura, 
puede acumular una cuenta bancaria que es el equivalente a todo lo 
que producen los habitantes de Israel en un año, o Malasia, o Singapur 
o Venezuela. Y que si ese señor se levanta de mal humor un día y 
cambia sus cuentas de bancos y de seguros, mueve la economía de un 
país. Eso significa que su compañía, el día que decida moverse de 
lugar, mueve la economía del tamaño de Canadá. 
 
Esa es la diferencia, lo muy distintivo entre la vieja y la nueva 
economía. En una Economía del Conocimiento, donde se puede generar 
mucha riqueza a corto plazo, y esa riqueza depende del conocimiento 
digital, la economía de un país puede desaparecer en una semana. 
 
Esto tiene serias implicancias para los países que no entienden por 
qué tienen que darle educación a sus ciudadanos, por qué hay que 
darles seguridad y por qué hay que respetar los derechos humanos. Es 
por esas razones por las que del 100 por ciento de jóvenes que China 
manda a estudiar a Estados Unidos, sólo regresa el 15 por ciento. 
 
Mientras tanto, aquellos que siguen produciendo oro, petróleo, uranio, 
trigo o ganado, se vuelven cada día más pobres. Porque en términos de 
índices económicos, un commodity, un bien básico, una materia prima, 
vale hoy el 20 por ciento de lo que valía en 1845. Y aquellos pueblos 
que siguen tratando de competir vendiendo materias primas sin 
conocimientos, son cada día más pobres. 
 
Por eso los pueblos más ricos del mundo no son los petroleros, a 
menos que uno considere como grandes potencias a la ex URSS, Nigeria, 
Sudáfrica, Arabia Saudita, Irak, Irán, o México. 
 
¿Qué es lo que está pasando en América Latina? 
 
En 1985, México, Brasil, Argentina y Corea generaban más o menos 
el mismo número de patentes anuales que Estados Unidos. ¿Por qué nos 
deben importar el número de patentes que se generan en EE.UU. por año? 
Porque si esta es una Economía del Conocimiento y uno no genera 
conocimientos, no los protege ni los vende, uno no tiene de qué vivir. 
 
La buena noticia es que: de 1985 a 1998, el número de patentes 
generado en México, Brasil y Argentina se duplicó. Ya estamos generando 
cerca de 100 patentes en cada uno de nuestros países. 
 
La mala noticia es que, en el mismo período, Corea aumentó de 50 
patentes anuales a 3.400. Que sólo la compañía coreana Samsung es 
el cuarto productor de patentes totales en EE.UU. En Corea ahora se 
necesitan 13.000 coreanos para lograr una patente en EEUU, pero se 
necesitan 760.000 argentinos, 1.200.000 mexicanos y 1.800.000 
brasileños. 
 
Si ustedes me creen que este mundo está transitando de una economía 
de bienes básicos a una Economía del Conocimiento, y esta es la 
tendencia y estos son los recursos necesarios para patentar algo, 
adivinen qué país va a ser más rico a corto plazo y qué países van a 
ser cada día más pobres. 
 
¿Qué es lo que está pasando en México? 
 
México ya tiene un Tratado de Libre Comercio, ya que abrió sus 
fronteras con EE.UU., y aumentó sus exportaciones. Además hizo una 
serie de cosas como los mismos ajustes que están discutiendo en 
Argentina -llevamos 24 años de hacer ajustes- pero tenemos un 
pequeñísimo problema: a la hora de sentarnos a ver quiénes ocupan los 
primeros 15 lugares de patentes en México, nos damos cuenta que son 
Procter & Gamble, 3M, Basf, Kimberley Clarke, Bayer, Pfizer, 
Novartis, Hoesch, Johnson & Johnson, AT&T, Samsung, Ely Lilly, 
Loreal, Motorola y Good Year. Todas mexicanas, ¿verdad?. 
 
Si esos son los que generan patentes y venden conocimiento, ¿adivinen 
qué les pasa a los ingresos de los mexicanos aunque tengan baja 
inflación? Y eso ocurre aunque se hagan ajustes financieros, aunque 
sigan los programas del FMI. 
 
La segunda consecuencia que tiene una economía es que no solamente se 
puede mover la riqueza física, las cuentas bancarias, sino que también 
se puede mover la riqueza intelectual. Para una persona que habla el 
lenguaje genético o el lenguaje intelectual, la opción de quedarse en 
un laboratorio en un país que no apoya la creación de nueva riqueza, 
que no apoya laboratorios, que no es competitiva, que no tiene 
compañeros con quien hablar, no es la mejor. Muchas veces Microsoft 
llega a las mejores universidades y va a decir: "Quiero llevarme a 
los diez mejores alumnos a trabajar conmigo". 
 
Para darles un ejemplo, en el Instituto Tecnológico de Monterrey -que 
es una de las más grandes escuelas de México- a los 30 mejores 
alumnos se los lleva Microsoft una semana con boleto y  todo pago al 
estado de Washington; los entrevista durante cuatro días y les dan 
tres días de vacaciones, con las mejores comidas, barcos, etc, etc y 
acaba contratando a los mejores muchachos. Lo mismo pasa en India, en 
China: contratan a los mejores y los concentran. 
 
Esta economía es portátil. El país que encuentra a los mejores 
ciudadanos de otro país, se los lleva. Son más valiosas esas mentes 
que llevarse una mina. Más valiosas que quedarse con el petróleo de 
un país. Esto es lo que cuenta, y los países que no le pongan atención 
a sus recursos humanos, a su educación, a su gente que puede generar 
patentes, ideas, empresas, acaban quebrando. 
 
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